Abro una lata.
(la que corona la pirámide primero)
Huelo el contenido.
(a traje rancio, gastado, pesado, gris, a piel arañada, astillada, a cuerpo de estigmas supurantes revolcado en sangre y semen)
Aparto la lata con asco. Siento que el olor me impregna, que emana de mi llenando la habitación
(la caja)
Me dirijo hacia la puerta.
(espera)
Intento abrirla.
(espera; acepta esta ofrenda pardusca, sangre de mi sangre, semen de mi semen, detén tu mano)
Algo me detiene.
(tu serás la luz y el camino, tuya será la imagen y la semejanza, acepta el sacrificio, el dedo que surge de las profundidades de mi cuerpo; huele como tu; todo tu ser me llena; escúpeme, lléname de mierda por los siglos de los siglos)
Abro la puerta.
Lunes, 06 de Diciembre de 2004 17:39.